Dicho y hecho, decidimos hacer cofrades pero ¡Ay!, son nueve cofradias procesionando y todas querían que sus cofrades fueran los que se representaran.
Por no ofender a nadie al final, decisión salomónica, hemos hecho TODAS las cofradías, cada una con su vesta, su capa, el bies de la capa, el capirote, en fin ¡un lio!, sin contar con que la del martes santo quería manolas, con collar de perlas y rosario.
Como cada cual pidíó los que necesitaba la cifra se disparó, y lo que iba a ser un puñado de capuchinos se convirtió en la nada despreciable cifra de 480.
Como en dos tardes de sábado era imposible que se pudiesen terminar, llevo dos semanas acostándome a las mil, soñando con manolas. Ya parece que todo estará terminado para la fecha prevista, un logro.
Ni tiempo he tenido de reportaje fotográfico así que os dejo algunas de las que me han mandado.




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